Nueva Guía Peñín 2021 en un año decisivo para el vino español

Estamos de enhorabuena, pues acabamos de publicar online una nueva edición de la Guía Peñín, y van 31. Se trata de la Guía más extraña de cuantas hemos publicado por la anómala situación que nos ha tocado vivir. Este año se han catado más de 10.500 vinos a pesar de las circunstancias, lo que nos muestra la confianza que los productores de este país tienen en la Guía Peñín, y en la forma en que cada año nuestro equipo de cata valora sus vinos, algo que nos anima a seguir trabajando con responsabilidad y confianza.

La fotografía vitícola del vino español en este año que entra es, a nivel cualitativo, prometedora. Nos encontramos en un año en el que proliferan los pequeños proyectos, bodegas con micro-producciones que se han centrado en la elaboración de vinos muy vinculados a parajes específicos, de productores idealistas que siguen sus instintos, algo que nos ha permitido encontrar vinos muy singulares y diferentes. Se trata de un fenómeno que va ganando fuerza en nuestro país y que, poco a poco, irá yendo a más. Generalmente estos vinos van a una tipología de consumidor específica, con conocimiento del vino, capaz de valorar los diferentes enfoques que pueden existir en el mundo del vino, así que su contribución a este sector es más que positiva, al dedicar parte de su esfuerzo a poner en valor un lugar específico. Por lo general, se trata de trabajos familiares en los que subyace una filosofía y estilo de vida que hacen que el proyecto avance con más determinación.

Sin embargo, no todo lo bueno es de pequeña producción, existen grandes casas, bodegas con larga trayectoria a sus espaldas, que, produciendo cantidades de vino notables, lo hacen con gran maestría y profesionalidad, aportando autenticidad y también, en algunos casos, un fuerte vínculo con sus parajes de origen. No dejaremos de decirlo, estos trabajos requieren de una gran pericia, pues no es lo mismo embotellar para cuatro que hacerlo para un millón. Así pues, estas casas merecen todo el respeto del mundo y más aún en tiempos en los que parece que si no eres nuevo o pequeño productor no mereces la pena. Por suerte, en el mundo del vino suele reinar la cordura y gracias a estas bodegas el vino puede llegar a todos los rincones y a todos los bolsillos. Y en muchos casos servir de señuelo para que el consumidor pueda seguir profundizando en los vericuetos vitícolas y sus infinitas interpretaciones y estilos. Además, existen productores de la talla de Marcos Eguren, Peter Sisseck, Telmo Rodríguez o Álvaro Palacios, entre otros muchos, capaces de elaborar cientos de miles de botellas sin que se vea mermado su prestigio. De hecho, es lo que les hace sostenibles y rentables, al tiempo que sirven para llegar a un público mayor y más diverso.

Peter Sisseck

En esta nueva edición de la Guía Peñín nos encontramos con nada menos que 269 vinos de Podio, es decir, con puntuaciones a partir de los 95 puntos en adelante. Sobra decir lo extremadamente complejo que es posicionar el vino en estas cumbres. Puede parecer baja esta cifra si se compara con el grueso de vinos catados, sin embargo el dato es lo suficientemente alto como para decir que contamos con un pico de pirámide amplio, diverso y fuerte. Y es que la la élite del vino español es cada vez mayor. Por comparar, en los últimos años estos vinos de podio llegaron a ser 254 (Guía Peñín 2020), 239 (GP 2019) o 167 (GP 2018).

99 puntos en esta nueva edición

Este año el equipo de cata ha calificado a seis vinos con 99 puntos, la máxima puntuación otorgada por la Guía Peñín hasta la fecha. Recordemos que esta categoría de 99 puntos no es inherente a cada edición de la Guía, ha habido años en que esta puntuación ha quedado desierta. Sin embargo nuestras copas recibieron este año seis vinos asombrosos. Dos blancos; Pazo Señorans Selección de Añada 2011 y Arzuaga Albillo 2008, dos tintos Peñas Aladas Gran Reserva 2014 y Dominio do Bibei 2017, un espumoso, Enoteca Gramona 2004 Brut Nature y un generoso, Conde de Aldama “Bota NO” amontillado. Para saber más de estos vinos pinche aquí.

Los otros grandes vinos del año

Más allá de los sublimes y también poco habituales vinos de 99 puntos, existen otras elaboraciones igualmente grandes que nos estremecieron, como los tintos Viña el Pisón, La Faraona o Pingus, todos ellos de la expresiva cosecha 2018 y merecedores de 98 puntos. Cada uno de ellos es más que un vino, pues representan un paisaje encerrado en una botella, con toda su armonía y expresión, todos diferentes en estilo, concepción y mensaje, y todos elegantes y soberbios a partes iguales.

En blancos llegó como una lanza el dulce Jorge Ordóñez & Co. Nº3 Viñas Viejas 2016 (98 puntos), un moscatel de Alejandría sin fortificar, cuya acidez sostiene con maestría su golosidad sutil, fresca y floral, el perfecto ejemplo de los grandes moscateles mediterráneos tan característicos en nuestro país.

Cuatro joyas jerezanas y dos montillanas terminan de culminar este universo de vinos de 98 puntos. En Jerez, tres olorosos conceptualmente diferentes como es el caso de Manuel Aragón Oloroso (Manuel Aragón) y La Bota de Oloroso nº94 “Más allá del NO” (Equipo Navazos), complejos y potentes, frente a la elegancia del Oloroso Tradición VORS (Bodegas Tradición). En Montilla, los PX Alvear Pedro Ximénez Solera 1830 (Alvear) y 1955 Pedro Ximenez Solera Cincuentenario (Pérez Barquero), nos recuerdan por qué estos vinos tradicionales llevan tantos años entre nosotros sin inmutar el estilo que los hizo grandes.

Vino Manuel Aragón Oloroso

30 vinos han alcanzado este año 97 puntos, muchos de ellos célebres, acostumbrados a estas vicisitudes, como L’Ermita 2018, Contador 2017, Termanthia 2014, etc… pero otros han resultado ser una gran sorpresa como el verdejo Belondrade y Lurton 2018 (97 puntos), francamente complejo y muy territorial. Se trata de la segunda vez que un blanco de Rueda alcanza 97 puntos, la primera fue en la edición 2012 de la Guía Peñín con el vino Naiades 2008.

El Remelluri Blanco, esta vez de su cosecha 2017, lleva dos años sorprendiendo en la mesa de cata, desde que en la pasada edición alcanzase los 98 puntos. Esta marca está mostrando una gran complejidad y expresión, en un vino de ensamblaje de variedades con una elaboración en bodega excepcional y con variedades no locales, para que tomen nota los obsesionados por la uva autóctona. Bodegas Yuste, además de dejarnos este año con un 99 puntos, nos ha traído una novedad asombrosa. Se trata del Conde de Aldama Tintilla "Bota No" (97 puntos), un vino que nos muestra lo bien que envejece la tintilla de rota, con su refrescante acidez y su gran estructura, un vino no apto para no iniciados, además de no accesible para todos los bolsillos por sus 1.200 euros de precio de venta al público.

En Alicante, los monastreles de Fernando Gutiérrez de la Vega siguen siendo, simple y llanamente, un espectáculo y un homenaje al tinto dulce tradicional de la zona. ¡Bravo por ese Recóndita Armonía Solera 1985, tan representativo como elegante y complejo!

En la Denominación de Origen Alicante este año llegó como novedad un fondillón escrito con letras mayúsculas, Fondillón Luis XIV (Tonel Saboners), un nuevo proyecto dirigido por David Carbonell y bautizado como Colección de Toneles Centenarios, en lo que ha sido la recuperación de una vieja bodega productora de fondillones del Alto Vinalopó.

Podríamos seguir desvelándoles todos los interesantes vinos que acabamos de publicar en esta nueva edición de la Guía Peñín, que ya ve la luz en su edición online, pero preferimos que sean ustedes quienes buceen con tranquilidad entre todos estos excelentes vinos que se encuentran a tan sólo un click.

Vinos rancios de Reus

Estos son solo unos pocos representantes de la excelencia del vino español. Somos un país capaz de grandes cosas. De rendir tributo a sus vinos tradicionales, pero también de ofrecer otras nuevas vías de expresión con vinos que representan paisajes, culturas y tradiciones. Todo ello conforma una amplia diversidad de estilos e interpretaciones frente a un mercado cada vez más global. Nos encontramos ante un año decisivo para el vino español, y estas son algunas de nuestras fortalezas. En nuestra mano está que sean conocidas por todo el mundo, al tiempo que nosotros mismos tomamos conciencia de nuestras grandes virtudes vitícolas mientras vamos descorchando botellas.

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